Este libro es una corta historia pero profunda. Donde la autora dejado de lado lo más insignificante y se centra de pleno en los sentimientos y en la manera de pensar de la protagonista. De la cual, como curiosidad, conocemos como “ella”
En este libro simplemente son “él” y “ella”
Y es que no hace falta nada más
Este libro rompe todos los esquemas, porque no hace falta adentrarnos de lleno en largas descripciones ni largos párrafos para saber qué es lo que quiere decir
Pero hay algo que sucederá cada vez que se vean y es la inevitable manera en la que ambos se desarman. Tan rápido. Esa sorna que los dos manejan tan bien y que ya solo con una mirada les hace sonreír blando. Y que acabará, una y otra vez, en esa campana en la que se vieron atrapados desde el primer día y a la que volverán una y otra vez sin proponérselo.
Porque el estilo de Blanca Lacasa es único, es directo, es rápido
Cuando “él” y “ella” se conocen, ambos tienen pareja. Pero se gustan, o eso parece. Blanca refleja la primera fase del enamoramiento, la seducción, pensamientos internos y de gustar a quien te gusta. De llamar la atención
De ese cruce de miradas disimulado
“Pero hay algo que sucederá cada vez que se vean y es la inevitable manera en la que ambos se desarman. Tan rápido. Esa sorna que los dos manejan tan bien y que ya solo con una mirada les hace sonreír blando. Y que acabará, una y otra vez, en esa campana en la que se vieron atrapados desde el primer día y a la que volverán una y otra vez sin proponérselo. ”
Una historia para repetir

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